Trastornos del Estado de Ánimo: ¿Depresión o depresiones?
- Akasha Colombia
- 31 ago 2023
- 9 Min. de lectura

Foto de Micheile Henderson en Unsplash
Los trastornos del estado de ánimo son patrones de enfermedad que derivan de una alteración en el mismo, según el DSM 5, la gran mayoría de las personas que han experimentado un estado de ánimo alterado han desarrollado depresión en algún momento, Muchos trastornos del estado de ánimo, mas no todos, se diagnostican con base en un episodio del estado de ánimo. (Morrison, 2015).
El DSM-5 usa tres series de criterios para diagnosticar los problemas mentales relacionados con el estado de ánimo:
1) Episodios afectivos
2) Trastornos del estado de ánimo
3) Especificadores que describen el episodio más reciente y la evolución recurrente.
“Los episodios del estado de ánimo son los bloques de construcción a partir de los cuales se integran muchos de los trastornos del estado de ánimo codificables. La mayoría de los pacientes con trastornos del estado de ánimo (si bien no la mayor parte de los tipos de trastorno del estado de ánimo) padece uno o más de estos tres episodios: depresivo mayor, maníaco e hipomaníaco. Sin información adicional, ninguno de estos episodios del estado de ánimo da origen a un diagnóstico codificable”. (Morrison, 2015)
En este apartado nos centraremos en el Trastorno Depresivo Mayor. El cual también es conocido como depresión clínica, es una enfermedad mental que afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque es probable que la hayas experimentado en algún momento de la vida, el trastorno depresivo va más allá de la tristeza ocasional y puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen. En esta entrada, exploraremos los aspectos técnicos y científicos de esta afección, considerando sus causas, síntomas, diagnóstico y enfoques terapéuticos.
¿Qué es la Depresión?
El trastorno depresivo mayor (TDM), también conocido como depresión mayor, es una condición de salud mental caracterizada por una profunda y persistente sensación de tristeza, desesperanza y falta de interés en actividades que antes eran placenteras. Las personas que padecen este trastorno pueden experimentar cambios en el apetito, el sueño, la energía y la concentración. Es más que simplemente sentirse triste ocasionalmente; es un estado prolongado de malestar que puede interferir significativamente en la vida diaria.
Cuando un paciente presenta uno o más episodios depresivos mayores pero no presenta síntomas maniacos o hipomaniacos se considera que padece un TDM.
Causas y Factores de riesgo
La depresión es una afección multifactorial, donde diversas variables biológicas, psicológicas y ambientales interactúan para contribuir a su desarrollo. A nivel biológico, existe evidencia que sugiere que desequilibrios en neurotransmisores como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina pueden desempeñar un papel en la depresión. Los factores genéticos también parecen influir en la predisposición a la enfermedad.
Los factores psicológicos, como la historia personal, el estilo de afrontamiento y la resiliencia emocional, también juegan un papel crucial. Experiencias traumáticas, estrés crónico y la presencia de otras enfermedades mentales pueden aumentar el riesgo de desarrollar depresión. Además, los aspectos ambientales, como el apoyo social, las circunstancias económicas y el acceso a servicios de salud mental, también influyen en la manifestación y gravedad del trastorno.
El TDM puede presentarse en cualquier momento de la vida, y su inicio puede darse ya sea de manera súbita o gradual, se estima que el promedio de duración es de 6 a 9 meses, aunque dada la naturaleza tan variable del trastorno puede durar de meses incluso años.
En la actualidad se estima que el factor hereditario es una de las principales causas de su padecimiento, el TDM puede experimentarse solo una vez en la vida para el cual se le denominara episodio único, sin embargo, después de tener un primer episodio las probabilidades que se repita son altas lo que llevaría a modificar el diagnostico por episodio recurrente.
Cuando se presentan múltiples episodios depresivos aumenta significativamente el riesgo de intentos de suicidios hasta el suicidio consumado, esta es una de las consecuencias más graves del TDM.
Síntomas y Diagnóstico
Los síntomas de la depresión pueden variar en intensidad y duración, pero generalmente incluyen una persistente sensación de tristeza, pérdida de interés o placer en actividades previamente disfrutadas, cambios en el apetito y el sueño, fatiga, dificultad para concentrarse y sentimientos de inutilidad o culpa. Para ser diagnosticada como depresión clínica, estos síntomas deben estar presentes durante al menos dos semanas y causar un deterioro significativo en el funcionamiento diario.
Algunos de los síntomas de la depresión son:
Estado de ánimo deprimido: sensación persistente de tristeza, vacío o desesperanza, la cual se mantiene durante la mayor parte del día y en días consecutivos.
Anhedonia: pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutábamos, lo que puede llevar a la disminución de la participación en situaciones sociales.
Cambio en el apetito o peso: experimentar una pérdida significativa o aumento de peso sin causa aparente, así como cambios en el apetito, ya sea comiendo en exceso o perdiendo el interés en la comida.
Trastornos del sueño: dificultades para conciliar el sueño, despertarnos temprano en la mañana o experimentar sueño excesivo, lo que lleva a una sensación de cansancio constante.
Fatiga o falta de energía: sentirnos constantemente cansados, sin importar cuánto descanso hayamos tenido, lo que dificulta la realización de actividades cotidianas.
Agitación o lentitud psicomotora: cambios en la velocidad de nuestros movimientos y pensamientos, pudiendo manifestarse como inquietud o, por el contrario, lentitud en nuestras reacciones.
Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva: experimentar una autoevaluación negativa y una sensación constante de culpa, incluso por cosas que no son nuestra responsabilidad.
Dificultad para concentrarse: problemas para enfocar la atención, tomar decisiones o recordar detalles, lo que puede afectar nuestro rendimiento laboral o académico.
Pensamientos de suicidio o muerte: pensamientos recurrentes sobre la muerte, el suicidio o deseos de no estar vivos, lo cual es un síntoma grave que requiere atención inmediata.
Cambios físicos: experimentar dolores inexplicables, dolores de cabeza frecuentes o problemas digestivos, los cuales pueden estar relacionados con la depresión.
Es importante recordar que la depresión es una condición médica seria y que la presencia de varios de estos síntomas durante un período prolongado puede indicar la necesidad de buscar ayuda profesional.
Otros síntomas asociados a la depresión
Dificultades cognitivas: La depresión puede afectar la concentración, la memoria y la toma de decisiones, lo que puede llevar a la sensación de confusión mental.
Sensaciones físicas inexplicables: Personas con depresión a menudo reportan dolores inexplicables, como dolores de cabeza, dolores musculares o molestias en el cuerpo.
Aumento de la irritabilidad: La depresión también puede manifestarse como irritabilidad constante o una baja tolerancia a la frustración.
Sentimientos de vacío emocional: Las personas pueden experimentar una profunda sensación de vacío emocional que es difícil de explicar.
Sensación de estar desconectado: Algunas personas pueden sentir que están desconectadas de sí mismas, de los demás o de la realidad en general.
Cambios en la libido: La depresión puede llevar a una disminución del deseo sexual.
Autoexigencia extrema: Las personas con depresión a menudo se fijan estándares inalcanzables para sí mismas y pueden ser muy críticas consigo mismas.
El diagnóstico de la depresión se basa en la evaluación clínica realizada por profesionales de la salud mental. Los cuestionarios y escalas de evaluación también son útiles para medir la gravedad de los síntomas y monitorizar el progreso del tratamiento.
El diagnóstico del trastorno depresivo mayor se realiza según los criterios establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) elaborado por la American Psychiatric Association. Para considerar el diagnóstico, es necesario que el paciente presente al menos cinco de los síntomas específicos durante un período continuo de dos semanas, siendo uno de ellos la tristeza o la anhedonia. Además, es importante descartar otras condiciones médicas o psiquiátricas que puedan simular los síntomas depresivos.
A continuación se presenta los criterios diagnósticos del DSM-5:

Imagen 1 Criterios para el trastorno depresivo mayor
Enfoques Terapéuticos
El tratamiento de la depresión puede abordarse desde diversas perspectivas, dependiendo de la gravedad de la enfermedad y las necesidades individuales. Los enfoques terapéuticos más comunes incluyen la psicoterapia y la farmacoterapia.
La psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), se centra en modificar patrones de pensamiento negativos y desarrollar habilidades de afrontamiento efectivas. La TCC ha demostrado ser eficaz en la reducción de los síntomas depresivos y en la prevención de recaídas. Otras terapias como la humanista resaltan la importancia de centrarse en aspectos como la autoexploración, el crecimiento personal, y la autorrealización, buscando fomentar la autoestima, la autenticidad y la conexión emocional permitiendo así encontrar un propósito y significado a sus vidas.
La farmacoterapia implica el uso de antidepresivos, que actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro para regular el estado de ánimo. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) son ejemplos de antidepresivos comunes. Es importante tener en cuenta que la respuesta a los medicamentos puede variar y que a menudo se necesita tiempo para encontrar el medicamento y la dosis adecuados.
Cómo tratar la depresión
La depresión se aborda de manera integral desde tres perspectivas principales:
1. Ámbito Clínico: En el ámbito clínico, como se mencionaba anteriormente se utilizan terapias como la terapia cognitivo-conductual, humanista y la terapia farmacológica para tratar la depresión. Los profesionales de la salud mental trabajan con los pacientes para identificar patrones de pensamiento negativos y desarrollar habilidades para afrontarlos. Los medicamentos antidepresivos también pueden ser recetados por un médico para ayudar a equilibrar los químicos cerebrales.
2. Ámbito Social: En el ámbito social, es importante brindar apoyo emocional y comprensión a las personas que sufren de depresión. La educación sobre la enfermedad puede reducir el estigma y fomentar la empatía. Mantener conexiones sociales y participar en actividades gratificantes puede ayudar a contrarrestar el aislamiento y promover el bienestar.
3. Ámbito Familiar: En el ámbito familiar, es esencial brindar apoyo y paciencia. Comunicarse abierta y honestamente sobre la situación puede reducir la tensión y fomentar un ambiente de comprensión. La familia puede ayudar a la persona deprimida a acceder a tratamiento y cumplir con el plan de atención.
Recuerda que cada persona es única, por lo que es importante adaptar el enfoque a sus necesidades individuales y trabajar en colaboración con profesionales de la salud mental.
Estrategias de afrontamiento que puedes emplear
1. Establecer una rutina diaria con horarios de sueño regulares.
2. Practicar técnicas de relajación como la meditación y la respiración profunda.
3. Mantenerse activo físicamente a través de ejercicios suaves, como caminar o nadar.
4. Fomentar relaciones sociales positivas y buscar el apoyo de amigos y familiares.
5. Establecer metas pequeñas y realistas para evitar sentirse abrumado.
6. Evitar el aislamiento y participar en actividades que antes disfrutaba.
7. Mantener un diario de pensamientos y emociones para identificar patrones negativos.
8. Limitar el consumo de alcohol y evitar drogas recreativas.
9. Aprender a desafiar y cambiar pensamientos negativos a través de la terapia cognitivo-conductual.
10. Explorar técnicas de manejo del estrés, como la atención plena (mindfulness).
11. Establecer una dieta balanceada y evitar la comida chatarra.
12. Buscar ayuda profesional, como un terapeuta o psiquiatra, y seguir las recomendaciones médicas.
13. Participar en grupos de apoyo o terapia grupal para compartir experiencias con otros.
14. Enfocarse en actividades creativas o pasatiempos que generen satisfacción personal.
15. Practicar la gratitud y el auto-cuidado regularmente.
Viviendo Junto a la Depresión: Una Perspectiva de los Familiares
Los familiares de individuos que enfrentan la desafiante batalla de la depresión se encuentran inmersos en un mundo donde la oscuridad emocional se entrelaza con la angustia y el desconcierto. La depresión no solo afecta al individuo que la experimenta, sino que también tiñe sus vidas con una complejidad de sentimientos y preocupaciones.
Los familiares viven una vivencia marcada por una combinación de impotencia y preocupación. Observan cómo el brillo en los ojos de sus seres queridos se desvanece gradualmente y cómo la vitalidad se transforma en apatía. Ellos se enfrentan al dilema de querer ayudar y apoyar, pero a menudo se sienten frustrados por su incapacidad para aliviar el sufrimiento emocional. La comunicación se torna un desafío, ya que las palabras parecen insuficientes para expresar la profundidad de las emociones involucradas.
Afrontar esta situación requiere una comprensión profunda de la naturaleza de la depresión y una disposición para educarse. Educar sobre los síntomas, tratamientos y desafíos asociados con la depresión puede brindar una perspectiva más informada y empática. Además, los familiares deben cuidar de su propia salud mental, reconociendo que su fortaleza también es esencial para brindar el apoyo necesario.
En este viaje, es crucial cultivar la paciencia. La recuperación de la depresión puede ser un proceso largo y gradual. Los familiares deben estar dispuestos a brindar apoyo constante, incluso en los momentos en que parezca que no hay avances significativos. La escucha activa y el respeto por los límites personales del individuo son aspectos fundamentales de su contribución.
Buscar ayuda profesional es otro paso necesario. Guiar a los seres queridos hacia la atención terapéutica y médica adecuada puede marcar una diferencia significativa en su proceso de recuperación. Al mismo tiempo, los familiares deben recordar que no son terapeutas y que es crucial contar con expertos para abordar la complejidad de la depresión.
Promover un entorno de apoyo es esencial. Ellos deben crear un espacio en el que la apertura y la empatía fluyan libremente. Alentando la expresión de emociones y proporcionando un hombro en el que llorar.
En resumen, el trastorno depresivo es una enfermedad mental compleja que involucra una interacción compleja entre factores biológicos, psicológicos y ambientales. El diagnóstico y tratamiento adecuados son esenciales para reducir el sufrimiento de quienes lo padecen y mejorar su calidad de vida.
Tanto la psicoterapia como la farmacoterapia ofrecen enfoques valiosos en el manejo de la depresión, y un enfoque integrado que considera todas las dimensiones de la enfermedad es esencial para un tratamiento exitoso.
Así mismo, vivir junto a la depresión como familiares reta a nivel emocional y mental. Sin embargo, con el conocimiento, la paciencia y el apoyo adecuados, los familiares pueden contribuir de manera significativa a la recuperación de sus seres queridos. A través de la educación, la compasión y la búsqueda de ayuda profesional, ellos construyen un camino hacia la esperanza y la sanación.
Es importante destacar que el estigma asociado con la depresión y las enfermedades mentales en general sigue siendo un obstáculo para la búsqueda de ayuda. La educación y la sensibilización son cruciales para promover una comprensión más profunda de la depresión y fomentar un entorno en el que las personas se sientan cómodas al hablar sobre su salud mental y puedan buscar apoyo.


Créditos y Referencias:
American PsychologicalAssociation [APA]. (2014). Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).
Morrison, James, autor. DSM-5: guía para el diagnóstico clínico / James Morrison ; traductor Gabriela Enríquez Cotera. –- 1a edición. –- México, D.F. :Editorial El Manual Moderno, 2015.
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