Los trastornos somáticos son situaciones en las que las preocupaciones acerca de la salud física se vuelven excesivas y dominan la vida de una persona. En lugar de ser causados por una condición médica directa, estos trastornos están relacionados con la percepción de síntomas físicos que no tienen una explicación médica clara. Imagínalo como si fuera una alarma de incendios que suena sin que haya fuego. La persona siente molestias físicas, como dolores o sensaciones extrañas, pero los médicos no encuentran ninguna causa orgánica. Aquí es donde entra la mente, generando ansiedad y preocupación constante por la salud, lo que puede afectar la vida diaria y las relaciones.

¿Qué es un Trastorno Somático?
Un trastorno somático se caracteriza por la presencia de síntomas somáticos que provocan una preocupación significativa y persistente por parte del individuo, lo que resulta en un impacto negativo en su funcionamiento diario. Estos síntomas pueden manifestarse como dolor, molestias u otras sensaciones corporales, y son la expresión de la angustia psicológica subyacente.
Es crucial destacar que, a diferencia de los trastornos médicos clásicos, los trastornos somáticos no pueden explicarse completamente por condiciones médicas conocidas o por la influencia directa de sustancias. En lugar de eso, la atención se centra en la interpretación y respuesta del individuo a los síntomas corporales, a menudo magnificando la gravedad percibida de los mismos.
Tipos de Trastornos Somáticos
Trastorno de Somatización:
El Trastorno de Somatización es un patrón crónico de múltiples síntomas físicos que afectan a distintas partes del cuerpo. Estos síntomas suelen causar malestar significativo y persisten a lo largo del tiempo. La característica distintiva es la presencia de numerosos síntomas sin una explicación médica evidente. Las personas con este trastorno a menudo buscan atención médica repetida, pero los exámenes médicos no revelan una causa orgánica subyacente. Los síntomas suelen variar y pueden incluir dolor, problemas gastrointestinales, y síntomas neurológicos, entre otros. La preocupación constante por la salud y las visitas médicas frecuentes son comunes en este trastorno.
Un ejemplo de somatización podría ser el siguiente: Marta, una mujer de 35 años, durante meses, ha experimentado dolores difusos, problemas gastrointestinales y fatiga persistente. A pesar de numerosas consultas médicas y pruebas, no se encuentra ninguna causa médica. Marta sigue preocupada y busca constantemente nuevas opiniones médicas, creyendo que algo grave está siendo pasado por alto. Su vida diaria se ve afectada por la angustia constante relacionada con los síntomas físicos.
Trastorno de Síntomas Somáticos:
En este caso, el foco recae en la intensidad del malestar asociado a uno o más síntomas somáticos. A diferencia del trastorno de somatización, aquí no es necesario que haya múltiples síntomas. El sufrimiento psicológico y la atención centrada en los síntomas son aspectos destacados llegando a ser debilitantes para el individuo, la preocupación excesiva por la gravedad de los síntomas persiste, y las búsquedas médicas son comunes, a pesar de las evaluaciones que no revelan una causa médica suficiente.
Por ejemplo: Tomemos el caso de Juan, un hombre de 40 años que experimenta palpitaciones y dificultad para respirar. A pesar de las evaluaciones médicas que descartan problemas cardíacos u otros trastornos físicos graves, Juan sigue convencido de que su salud está en peligro. La focalización en sus síntomas afecta su capacidad para trabajar y disfrutar de la vida cotidiana.
Trastorno de Ansiedad por Enfermedad:
También conocido como hipocondría, este trastorno se caracteriza por una preocupación persistente y excesiva sobre tener una enfermedad grave, a pesar de la falta de evidencia médica que respalde esta creencia. Las personas con este trastorno suelen interpretar de manera alarmante los síntomas leves como signos de enfermedades graves, generando una ansiedad significativa. Las búsquedas constantes de atención médica y las investigaciones para descartar enfermedades graves son comunes.
Como ejemplo, conozcamos a Sofía, una joven de 25 años. Después de leer sobre diversas enfermedades, se obsesiona con la idea de tener una enfermedad grave, a pesar de no presentar síntomas evidentes. Sofía evita situaciones que percibe como riesgosas para su salud y busca constantemente pruebas médicas para descartar enfermedades. Su ansiedad persistente afecta sus relaciones interpersonales y su bienestar emocional.
Trastorno de Conversión:
Aquí, los síntomas afectan la función motora o sensorial y no tienen una base médica identificable. Los síntomas pueden incluir parálisis, ceguera, o convulsiones, y generalmente se presentan después de un evento estresante. La conexión entre los síntomas y los factores psicológicos subyacentes es esencial en este trastorno. Este trastorno resalta la influencia de factores psicológicos en la manifestación de síntomas físicos.
Siendo así, imaginemos a Carlos, un hombre de 30 años que, tras un período estresante, experimenta repentinamente parálisis en las piernas sin una causa médica evidente. Aunque los médicos no encuentran explicación física para su condición, la parálisis persiste. Aquí, el Trastorno Conversivo se manifiesta a través de síntomas que sugieren una condición médica grave, pero que no pueden ser explicados completamente por factores orgánicos.
Trastorno Facticio:
En este caso, el individuo simula o induce síntomas físicos con la intención de asumir el papel de paciente. Este comportamiento no está motivado por un beneficio externo, como el acceso a medicamentos. La motivación principal es asumir el papel de enfermo.
Imaginemos a Ana, una mujer de 30 años, quien presenta un patrón persistente de comportamientos destinados a inducir síntomas físicos o mentales en sí misma. Ana ha visitado repetidamente diferentes hospitales con quejas de malestares variados, desde dolores inexplicables hasta síntomas neurológicos complejos. Ana ha desarrollado una habilidad impresionante para simular síntomas y engañar a los profesionales de la salud. Puede presentar informes detallados de síntomas, a menudo cambiantes, y ha sometido su cuerpo a procedimientos médicos innecesarios con la esperanza de validar sus quejas. La motivación subyacente aquí no es obtener beneficios tangibles de una enfermedad, sino más bien la gratificación emocional que surge de la atención y el cuidado recibidos mientras está bajo el escrutinio médico.
Diagnóstico de los Trastornos Somáticos
Evaluación Médica:
En una primera fase, se realiza una evaluación exhaustiva por parte de profesionales de la salud, como médicos o especialistas en medicina interna. Esta evaluación busca descartar posibles causas médicas subyacentes para los síntomas presentados por el individuo. Se realizan exámenes físicos, pruebas de laboratorio y estudios de imágenes para identificar cualquier condición médica real.
Historia Clínica:
Se recopila una historia clínica detallada, donde se exploran los antecedentes médicos, familiares y psicosociales. Es crucial identificar eventos estresantes, traumas o factores emocionales que puedan estar relacionados con la aparición de los síntomas somáticos.
Criterios Diagnósticos:
El diagnóstico se basa en criterios específicos establecidos en manuales de diagnóstico, como el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Para el Trastorno de Somatización, por ejemplo, se requiere la presencia de múltiples síntomas físicos que persisten durante un período prolongado sin explicación médica adecuada.
Colaboración Interdisciplinaria:
Dada la naturaleza compleja de estos trastornos, es común la colaboración entre diferentes profesionales de la salud, como médicos, psicólogos y psiquiatras. Esta sinergia permite abordar tanto los aspectos médicos como los psicológicos del trastorno.
Evaluación Psicológica:
Se lleva a cabo una evaluación psicológica profunda para comprender las experiencias emocionales del individuo y su relación con los síntomas físicos. Entender las percepciones, temores y patrones de pensamiento contribuye a un diagnóstico más preciso.
Duración y Persistencia:
La duración y persistencia de los síntomas son factores clave en el diagnóstico. Se considera la presencia continua de los síntomas a lo largo del tiempo y la interacción entre los síntomas y las preocupaciones emocionales.
En resumen, el diagnóstico de los trastornos somáticos implica un enfoque holístico que combina la evaluación médica y psicológica, reconociendo la complejidad de la interacción mente-cuerpo. Este proceso busca proporcionar una comprensión integral de los síntomas y orientar el tratamiento de manera efectiva.
Tratamiento de los Trastornos Somáticos
El tratamiento integral de los trastornos somáticos abarca estrategias médicas y psicológicas que buscan abordar tanto los síntomas físicos como las preocupaciones emocionales asociadas.
Terapia Psicológica:
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una herramienta clave. Se centra en cambiar patrones de pensamiento negativos y comportamientos disfuncionales asociados con los síntomas somáticos. Ayuda al individuo a comprender la conexión entre mente y cuerpo, así como a desarrollar estrategias para manejar el estrés y la ansiedad.
Terapia de Apoyo:
Las terapias de apoyo, como la terapia de conversación, proporcionan un espacio para que el individuo explore sus emociones y preocupaciones relacionadas con los síntomas. Esto puede ayudar a identificar factores desencadenantes emocionales y promover el bienestar psicológico general.
Manejo del Estrés:
Estrategias para manejar el estrés, como la relajación, la meditación y la atención plena, son esenciales. Estas técnicas ayudan a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar emocional, contribuyendo a una disminución de los síntomas somáticos.
Educación sobre la Enfermedad:
Proporcionar información educativa sobre los trastornos somáticos ayuda a desmitificar los síntomas y a empoderar al individuo. Comprender la naturaleza de los trastornos somáticos puede reducir la ansiedad y la preocupación asociadas.
Tratamiento Farmacológico:
En algunos casos, los medicamentos pueden ser útiles para abordar síntomas específicos, como la ansiedad o la depresión asociada. La prescripción de medicamentos debe realizarse cuidadosamente y ser monitoreada de cerca.
Enfoque Interdisciplinario:
La colaboración entre profesionales de la salud, como médicos, psicólogos y psiquiatras, es esencial. Un enfoque interdisciplinario permite abordar tanto los aspectos médicos como los psicológicos del trastorno somático de manera integral.
Manejo de la Atención Médica:
Establecer límites saludables en la búsqueda de atención médica innecesaria es crucial. Trabajar en la relación entre el paciente y los profesionales de la salud puede ayudar a evitar procedimientos médicos no justificados.
Apoyo Familiar y Social:
Involucrar a la familia y a la red de apoyo social es fundamental. El entendimiento y apoyo de los seres queridos pueden contribuir significativamente al proceso de tratamiento.
Cómo Convivir Sanamente con una Persona con un Trastorno Somático
Convivir sanamente con una persona que tiene un trastorno somático implica comprensión, paciencia y apoyo. Aquí te presentamos algunas pautas en términos profesionales y accesibles para facilitar una convivencia positiva:
Educación y Comprensión:
Aprender sobre el trastorno somático en cuestión es fundamental. Entender la naturaleza de los síntomas y cómo afectan a la persona puede ayudar a cultivar empatía y comprensión.
Comunicación Abierta:
Establecer canales de comunicación abiertos es clave. Fomenta un ambiente donde la persona se sienta cómoda expresando sus preocupaciones y sentimientos. La escucha activa y sin juicio es esencial.
Participación en el Tratamiento:
Apoya la participación de la persona en su tratamiento, ya sea acompañándola a las sesiones terapéuticas o ayudándola a seguir las recomendaciones médicas. La colaboración en el proceso terapéutico fortalece el apoyo emocional.
Establecer Límites Saludables:
Es importante establecer límites saludables en cuanto a la búsqueda constante de atención médica. Colabora con la persona y los profesionales de la salud para entender cuándo es necesario buscar ayuda y cuándo es más adecuado manejar los síntomas en casa.
Apoyo Emocional:
Brinda apoyo emocional constante. Reconoce los desafíos que enfrenta la persona y valida sus emociones. Mostrar compasión puede contribuir significativamente a su bienestar emocional.
Fomentar Estrategias de Afrontamiento:
Ayuda a la persona a desarrollar y utilizar estrategias de afrontamiento para lidiar con el estrés y la ansiedad asociados a los síntomas somáticos. Esto puede incluir actividades relajantes, técnicas de respiración o prácticas de mindfulness.
Evitar la Invalidación:
Evita invalidar los síntomas o las preocupaciones de la persona. Reconoce sus experiencias y sentimientos, incluso si los síntomas no tienen una causa médica clara.
Participación Activa en Actividades Positivas:
Fomenta la participación en actividades positivas y placenteras. Mantener una vida equilibrada y activa puede tener un impacto positivo en la salud general y en la percepción de los síntomas.
Apoyo Profesional:
Si es necesario, busca apoyo profesional tanto para la persona como para ti mismo. La terapia familiar puede ser beneficiosa para abordar las dinámicas relacionales y fortalecer el sistema de apoyo.
Cuidado Personal:
No olvides cuidarte a ti mismo. Convivir con alguien que tiene un trastorno somático puede ser desafiante, y cuidar de tu bienestar emocional es esencial para ofrecer un apoyo efectivo.
Al seguir estas pautas, puedes contribuir a una convivencia más saludable y apoyar a la persona en su viaje hacia el bienestar.
En conclusión, los trastornos somáticos presentan un desafío complejo, pero con el apoyo adecuado, es posible encontrar alivio y mejorar significativamente la calidad de vida. La comprensión de la interacción entre la mente y el cuerpo, junto con estrategias terapéuticas efectivas, puede marcar la diferencia.
Para aquellos que enfrentan estos trastornos, buscar ayuda psicológica es un paso valiente y crucial hacia el bienestar. Los profesionales de la salud mental están capacitados para ofrecer orientación, apoyo emocional y estrategias prácticas que permitan abordar las preocupaciones subyacentes y aprender a manejar los síntomas. Recuerda que el camino hacia la salud mental es único para cada persona, y el primer paso hacia una vida más saludable comienza con el coraje de pedir ayuda.
En la Organización Akasha Colombia estamos aquí para ti, no dudes en contactarnos.

Créditos y Referencias:
Journal of Psychosomatic Research:https://www.sciencedirect.com/journal/journal-of-psychosomatic-research
Psychosomatic Medicine: https://journals.lww.com/psychosomaticmedicine/pages/default.aspx
"Somatic Symptom Disorders in Neurology: The Role of Psychiatric Comorbidity" - Publicado en Frontiers in Neurology.
"Psychological Treatments for Somatic Symptom and Related Disorders: A Systematic Review" - Publicado en JAMA Psychiatry.
Mayo Clinic - Somatic Symptom and Related Disorders: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/somatic-symptom-disorder/symptoms-causes/syc-20377776
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