Trastorno de Pánico: Una Mirada Compasiva y Expertos Consejos
- Akasha Colombia
- 4 ago 2023
- 9 Min. de lectura
¡Hola querido lector! Hoy queremos abordar un tema muy importante y cercano a muchos de nosotros: el Trastorno de Pánico. Si estás leyendo esto, es porque es posible que tú o alguien cercano a ti esté lidiando con esta situación, y debes saber que aquí en Akasha Colombia encontrarás apoyo, comprensión y una luz de esperanza para enfrentar esta situación juntos.

¿Qué es el Trastorno de Pánico?
El Trastorno de Pánico es un tipo de trastorno de ansiedad que afecta a muchas personas en todo el mundo. Se caracteriza por la aparición repentina y sin previo aviso de lo que llamamos "ataques de pánico". Estos ataques son momentos de miedo o ansiedad intensa que pueden hacer que te sientas muy asustado y confundido. Durante un ataque de pánico, pueden presentarse síntomas físicos como palpitaciones rápidas del corazón, sudoración, temblores, dificultad para respirar, mareos o sensación de que te puedes desmayar. También es común sentir una sensación abrumadora de miedo a perder el control o a morir.
Lo que hace que el Trastorno de Pánico sea especialmente desafiante es que estos ataques pueden ocurrir de manera inesperada y en cualquier momento, incluso cuando no hay una amenaza real presente. Esto puede llevar a las personas una preocupación constante por la posibilidad de tener más ataques, lo que puede afectar su vida diaria y su bienestar emocional.
Es importante entender que el Trastorno de Pánico no es un signo de debilidad ni algo de lo que alguien pueda "desprenderse" simplemente con fuerza de voluntad.
Es una condición médica real que puede tratarse de manera efectiva.
¿Qué es un Ataque de Pánico?
Los ataques de pánico son episodios intensos de miedo o ansiedad que ocurren repentinamente y pueden durar unos minutos. Estos ataques pueden surgir sin previo aviso y pueden ser muy aterradores para quienes los experimentan.
La razón principal detrás de los ataques de pánico se encuentra en el sistema de respuesta al estrés de nuestro cuerpo, también conocido como el sistema de "lucha o huida". Este sistema es una parte natural de nuestra biología y está diseñado para protegernos en situaciones de peligro. En los ataques de pánico este sistema se activa sin que exista un peligro real que amenace nuestras vidas.
Durante un ataque de pánico, el sistema de respuesta al estrés se activa de manera exagerada, como si estuviera respondiendo a una amenaza inminente, aunque en realidad no haya una razón real para sentirse así. El cuerpo libera hormonas del estrés, como la adrenalina, que desencadenan una serie de reacciones físicas y emocionales.
Estas reacciones pueden incluir:
Aumento de la frecuencia cardiaca y palpitaciones.
Sensación de falta de aire o dificultad para respirar.
Sudoración excesiva.
Temblores o sacudidas incontrolables.
Sensación de opresión en el pecho o dolor.
Mareos o sensación de desmayo.
Náuseas o malestar estomacal.
Miedo intenso a perder el control o a morir.
Es esencial destacar que los ataques de pánico no son peligrosos en sí mismos, aunque pueden ser extremadamente angustiantes. A menudo, las personas que experimentan un ataque de pánico por primera vez pueden preocuparse por su salud o creer que están teniendo un problema cardíaco o un evento médico grave. En realidad, los ataques de pánico son una respuesta exagerada del cuerpo a situaciones que no representan un peligro real. Pueden desencadenarse por diversos factores, como el estrés, cambios hormonales, genéticos o situaciones adversas en la vida.
¿Puedo darme cuenta de que estoy por tener un ataque de pánico?
Sí, es posible que una persona pueda identificar que está comenzando a tener un ataque de pánico. Los ataques de pánico suelen tener una serie de síntomas característicos que, aunque pueden ser muy intensos, también son reconocibles. Algunas personas pueden notar ciertos signos antes de que el ataque alcance su máxima intensidad. Estos primeros signos pueden incluir:
Sensación de nerviosismo o inquietud: empezar a sentirse agitado o ansioso sin una razón aparente.
Palpitaciones o aumento del ritmo cardíaco: aumento de la frecuencia cardíaca, lo que puede ser percibido como palpitaciones.
Sensación de falta de aire o dificultad para respirar: sentir que no se puede respirar adecuadamente o que le falta el aire.
Sensación de mareo o inestabilidad: sensación de vértigo o mareo, como si el entorno estuviera girando.
Sudoración excesiva: empezar a sudar de manera profusa, incluso en situaciones sin calor ni actividad física.
Temblores o sacudidas: algunas personas pueden notar que sus manos o piernas tiemblan involuntariamente.
Sensación de "nudo" en el estómago o malestar abdominal: sensación de opresión en el abdomen.
Miedo intenso o sensación de pérdida de control: miedo abrumador o una sensación de que algo terrible está a punto de suceder.
Es importante destacar que estos síntomas pueden variar de una persona a otra y que no todas las personas experimentarán todos estos síntomas en cada ataque de pánico. Además, algunas personas pueden tener ataques de pánico con síntomas más físicos, mientras que otras pueden experimentar síntomas más emocionales.
Si una persona está familiarizada con estos signos y ha tenido ataques de pánico anteriormente, es posible que pueda reconocer cuando esté comenzando a tener uno nuevo. Sin embargo, en otros casos, especialmente si es la primera vez que se experimenta un ataque de pánico, la persona puede sentirse sorprendida y confundida por los síntomas, lo que puede aumentar la sensación de miedo y ansiedad.
¿Qué debo hacer para sentirme mejor durante un ataque de pánico?
Si estás experimentando un ataque de pánico, es comprensible que puedas sentirte abrumado y asustado. Sin embargo, hay algunas estrategias que puedes utilizar para sentirte mejor durante el episodio.
* RECONOCE QUE ES UN ATAQUE DE PÁNICO: aceptar que estás teniendo un ataque de pánico y comprender que es una respuesta exagerada del cuerpo puede ayudarte a sentirte más tranquilo. Recuerda que aunque los síntomas pueden ser aterradores, no son peligrosos.
* RESPIRACIÓN PROFUNDA: practica respiraciones profundas y lentas. Inhalando lentamente por la nariz y exhalando por la boca puede ayudar a reducir la sensación de falta de aire y calmar el sistema nervioso.
* ENCUENTRA UN LUGAR SEGURO: si es posible, busca un lugar tranquilo y seguro donde puedas sentarte o recostarte. A veces, un cambio de ambiente puede ayudar a reducir la intensidad del ataque.
* ENFOCA TU ATENCIÓN: intenta centrar tu atención en algo concreto a tu alrededor, como contar objetos o repetir palabras tranquilizadoras en tu mente. Esto puede ayudar a distraer la mente de los pensamientos de miedo.
* USA TÉCNICAS DE RELAJACIÓN: practica técnicas de relajación, como la meditación o la visualización, para calmar tu mente y cuerpo durante el ataque.
* BUSCA APOYO: si te encuentras con alguien de confianza, no dudes en compartir cómo te sientes. El apoyo emocional puede ser reconfortante y puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento.
* NO TE JUZGUES: recuerda que los ataques de pánico son una reacción natural del cuerpo y que no hay razón para sentirte avergonzado. No te juzgues a ti mismo y permítete sentir lo que estás sintiendo sin críticas.
* PRACTICA LA ATENCIÓN PLENA: esto implica enfocar tu atención en el momento presente sin juzgar. Puedes intentar prestar atención a tus sensaciones físicas y emociones sin tratar de controlarlas.
* EVITA LA AUTOPRESIÓN: no te presiones para detener el ataque de pánico a toda costa. Aceptar que está sucediendo y permitir que siga su curso puede ayudar a reducir la ansiedad asociada al control.
Recuerda que estas estrategias pueden variar en su eficacia para cada persona y situación. Si los ataques de pánico son frecuentes o están afectando significativamente tu vida diaria, es esencial buscar ayuda de un profesional de la salud mental. Un psiquiatra o un psicólogo puede ayudar a identificar las causas subyacentes de los ataques y trabajar contigo en un plan de tratamiento personalizado para manejar y superar la ansiedad de manera efectiva.
¿Cómo puedo ayudar a una persona que está teniendo un ataque de pánico?
Si te encuentras a alguien que está teniendo un ataque de pánico, tu apoyo e intervención pueden ser de gran importancia para ayudar a esa persona a superar el episodio:
MANTÉN LA CALMA: es fundamental que mantengas la calma y te muestres tranquilo frente a la situación. Tu propia calma puede transmitirse a la persona que está teniendo el ataque y ayudarla a sentirse más segura.
VALIDA SUS SENTIMIENTOS: reconoce y valida los sentimientos de la persona. Puedes decir cosas como "Entiendo que te sientas asustado, pero estoy aquí contigo y todo estará bien".
HABLA EN UN TONO CALMADO: usa un tono de voz tranquilo y sereno. Evita gritar o mostrar señales de impaciencia, ya que esto podría aumentar la ansiedad de la persona.
ANIMA A LA RESPIRACIÓN PROFUNDA: sugiere a la persona que intente respirar profundamente y de manera lenta. Puedes guiarla para que respire contigo, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.
OFRECE UN LUGAR SEGURO: Si es posible, llévala a un lugar tranquilo y cómodo donde pueda sentarse o recostarse.
PERMITE QUE HABLE: si la persona desea hablar, escúchala sin juzgar ni interrumpir. A veces, solo expresar lo que siente puede ser útil para reducir la intensidad del ataque.
EVITA EL CONTACTO FÍSICO INNECESARIO: algunas personas pueden sentirse incómodas con el contacto físico durante un ataque de pánico. Pregunta antes de ofrecer cualquier tipo de abrazo o contacto.
NO MINIMICES SUS SENTIMIENTOS: evita decir cosas como "No te preocupes" o "Es solo ansiedad". Es mejor mostrar comprensión y empatía hacia lo que está experimentando.
RECUERDALE LA TEMPORALIDAD DEL ATAQUE: Los ataques de pánico tienden a durar unos minutos y luego disminuyen. Anímale a recordar que el episodio pasará pronto.
OFRECE ACOMPAÑAMIENTO: si la persona se siente cómoda, puedes ofrecerte para acompañarla o ayudarla a buscar apoyo adicional de un profesional de la salud mental.
Si la persona tiene antecedentes de ataques de pánico frecuentes o si los ataques están interfiriendo significativamente en su vida diaria, sugiere que busque ayuda de un profesional de la salud mental, como un psiquiatra o psicólogo, para recibir una evaluación y tratamiento adecuado. El apoyo profesional puede ser crucial para aprender a manejar y superar los ataques de pánico de manera efectiva.
¿Cuál es el tratamiento para el Trastorno de Pánico?
El tratamiento para el Trastorno de Pánico generalmente es efectivo y puede involucrar diferentes enfoques terapéuticos, tanto psicológicos como farmacológicos:
Terapia cognitivo-conductual (TCC): la TCC es una forma de terapia que se ha demostrado altamente efectiva en el tratamiento del Trastorno de Pánico. Esta terapia se centra en identificar y cambiar patrones de pensamientos negativos y distorsionados, así como en abordar comportamientos evitativos. El objetivo es ayudar al paciente a cambiar su respuesta al miedo y desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables.
Terapia de exposición: esta técnica es parte de la TCC y consiste en exponer gradualmente a la persona a las situaciones o estímulos que desencadenan el miedo o el pánico. Con el tiempo y con el apoyo del terapeuta, la exposición repetida puede reducir la ansiedad asociada a esos desencadenantes.
Técnicas de relajación y respiración: aprender técnicas de relajación, como la meditación o la respiración profunda, puede ser útil para reducir la ansiedad y el estrés asociados al Trastorno de Pánico.
Medicamentos: en algunos casos, los medicamentos pueden ser recetados para ayudar a controlar los síntomas del Trastorno de Pánico. Los antidepresivos y los ansiolíticos son los tipos de medicamentos más comunes utilizados para este fin. Los antidepresivos pueden ayudar a reducir la frecuencia y la intensidad de los ataques de pánico, mientras que los ansiolíticos pueden ser útiles para el alivio rápido de la ansiedad en momentos de crisis.
Terapia de apoyo: además de la TCC, algunos pacientes pueden acudir a terapias de apoyo, que se centra en brindar un espacio seguro para expresar emociones y preocupaciones.
Manejo del estilo de vida: adoptar un estilo de vida saludable, que incluya una dieta balanceada, ejercicio regular y descanso, puede contribuir a mejorar la respuesta general del cuerpo al estrés y a la ansiedad.
Es importante destacar que el tratamiento del Trastorno de Pánico debe ser individualizado, teniendo en cuenta las necesidades y características específicas de cada paciente. Un enfoque integral que combine terapia y, si es necesario, medicación, puede ser la mejor opción para abordar esta condición de manera efectiva.
Y bien queridos pacientes y cuidadores queremos recordarles que no están solos en esta batalla. Si están enfrentando ataques de pánico, los alentamos a buscar profesional sin demora. Un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado pueden marcar una gran diferencia en tu vida y la de quienes te rodean, recuerda que ellos también sufren al acompañarte en esta situación, pero, con el apoyo adecuado, la terapia y, si es necesario, la medicación, es posible controlar y superar los ataques de pánico.
No olvides que no hay vergüenza en pedir ayuda, y al hacerlo, estás dando el primer paso hacia una vida más tranquila y equilibrada. Tienes la fortaleza para enfrentar este desafío, y con el tiempo, los ataques de pánico pueden remitir y convertirse en un capítulo superado.
En Akasha Colombia estamos aquí para acompañarlos en su camino hacia la recuperación y para brindarles el apoyo y el consuelo que merecen.
Juntos, podemos trabajar hacia un futuro más brillante y libre de miedos paralizantes. Ten la certeza de que hay esperanza y luz al final del túnel. No estás solo, y siempre habrá profesionales dispuestos a escuchar y ayudarte en tu proceso de sanación.

Fuentes y Créditos:
American Psychiatric Association (APA). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5)
Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH)
"Journal of Anxiety Disorders"
"Journal of Affective Disorders".
"Trastorno de Pánico: Una revisión actualizada sobre diagnóstico y tratamiento".
"Factores de riesgo y comorbilidades asociados al Trastorno de Pánico: Un análisis longitudinal".
"Eficacia de la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento del Trastorno de Pánico: Un metaanálisis".
"Neurobiología del Trastorno de Pánico: Implicaciones para el desarrollo de tratamientos farmacológicos".
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