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Trastorno Bipolar


Dentro de los trastornos del estado de ánimo encontramos el trastorno bipolar y otros trastornos relacionados, Morisson señala: “Alrededor de 25% de los pacientes con trastornos del estado de ánimo experimenta episodios maníacos o hipomaníacos. Casi todos ellos cursan también con episodios de depresión. La intensidad y la duración de los altibajos determinan el trastorno bipolar específico” (PP.109)

Imagen de Michael Hunderson en Un


Dentro de los trastorno bipolares encontramos:


  • Trastorno bipolar I. En el cual como veremos a continuación debe darse por lo menos un episodio maniaco.

  • Trastorno bipolar II. Para su diagnóstico debe presentar por lo menos un episodio hipomaniaco y un episodio depresivo mayor.

  • Trastorno ciclotímico. Aquí encontramos fluctuaciones del estado de ánimo de manera reiterada, sin llegara encajar para el diagnóstico de un episodio depresivo sea mayor o hipomaniaco.

  • Trastorno bipolar inducido por sustancias/medicamentos. El consumo sea de SPA o alcohol puede provocar síntomas maníacos o hipomaniaco.

  • Trastorno bipolar debido a otra afección médica.

  • Otro trastorno bipolar especificado o no especificado. Cuando el paciente manifiesta síntomas bipolares pero no cubre los criterios diagnóstico

Más adelante exploraremos más a fondo de que se trata cada uno de ellos.


¿Qué es el trastorno bipolar?


El trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maníaco-depresiva, es una afección psiquiátrica caracterizada por fluctuaciones extremas y cíclicas en el estado de ánimo de un individuo. Estas oscilaciones, que van desde episodios de manía y euforia hasta episodios de profunda depresión, presentan un desafío significativo tanto para quienes lo padecen como para sus seres queridos.

A pesar de los avances en la comprensión de este trastorno, sus causas subyacentes y la identificación precisa de los síntomas continúan siendo objeto de investigación.


Los Dos Polos del Trastorno Bipolar: Manía y Depresión


Los individuos que sufren de trastorno bipolar experimentan dos estados de ánimo extremos: manía y depresión. Durante los episodios de manía, la persona exhibe un aumento anormal y persistente en la energía, la autoestima y la actividad. A menudo se observa un pensamiento acelerado, la búsqueda de placer excesivo y una disminución de la necesidad de sueño. En contraste, los episodios de depresión se caracterizan por una profunda sensación de tristeza, apatía y desesperanza. El individuo puede experimentar fatiga, dificultad para concentrarse, cambios en el apetito y pensamientos suicidas.



Causas Subyacentes: Factores Genéticos y Ambientales La etiología del trastorno bipolar es compleja y multifacética, involucrando una interacción entre factores genéticos y ambientales. Estudios familiares y de gemelos han sugerido un componente hereditario en la predisposición a esta enfermedad. Las investigaciones han identificado varios genes candidatos que pueden estar relacionados con la vulnerabilidad al trastorno bipolar. Sin embargo, la genética no es el único factor en juego. Las influencias ambientales, como el estrés crónico, las experiencias traumáticas y los desencadenantes emocionales, también pueden desempeñar un papel crucial en la manifestación de los síntomas.

TRASTORNO BIPOLAR I

Es el término que se emplea para designar cualquier trastorno cíclico del estado de ánimo que incluya un episodio maníaco, se estima que su grado de afectación es igual tanto en hombres como en mujeres. En la actualidad se le atribuye una fuerte carga hereditaria.

Dentro de este tipo encontramos dos puntos importantes según Morrison:

  1. Para considerarse episodio nuevo debe separarse del episodio previo o representar un cambio en la polaridad por un periodo de estado de ánimo normal de 2 meses de duración.

  2. Un episodio maníaco o hipomaniaco de vez en cuando pudiera parecer precipitado por el tratamiento de una depresión.

En este sentido es importante destacar que los antidepresivos, la TEC o la terapia con luz brillante (la cual es utilizada para tratar la depresión estacional) pueden hacer que el paciente transite con rapidez de una depresión a un episodio maníaco.

El trastorno bipolar se define por la aparición de episodios espontáneos de depresión, manía o hipomanía, como decíamos anteriormente cualquier episodio ya se maníaco o hipomaniaco que tenga su origen ya sea por la exposición a un tratamiento debe establecerse el diagnóstico (trastorno bipolar I o II)


A continuación se presentan los criterios diagnósticos del trastorno bipolar I:


TRASTORNO BIPOLAR II


La sintomatología del trastorno bipolar I y la del trastorno bipolar II no difieren mucho una de la otra. Su principal diferencia según Morrison radica en el grado de malestar y discapacidad que determina la fase de mayor intensidad. Recordemos que en trastorno bipolar I, no se presenta psicosis, sin embargo en el episodio bipolar II, encontramos una mezcla de episodios de depresión mayor recurrente con episodios de hipomanía interpuestos.


Al igual que en el trastorno bipolar I, podemos utilizar los episodios de estado de ánimo generados espontáneamente o que son causados por el tratamiento (antidepresivos, TEC etc.) como base para generar el diagnóstico. En el trastorno bipolar II, la tasa de afectación es mayor en mujeres que en hombres.


Afecciones comórbidas


Los pacientes que padecen trastorno bipolar II, en su mayoría padecen también trastornos de ansiedad así como el consumo de sustancias psicoactivas, en mujeres particularmente se han encontrado prevalencia en trastornos de la alimentación.

Uno de los factores de riesgo de este trastorno es la tendencia a los intentos suicidas impulsivos, con el tiempo también pueden experimentar un episodios maníaco franco.


Los criterios diagnósticos para el trastorno bipolar II son:


Identificación de Síntomas La identificación precisa de los síntomas del trastorno bipolar es esencial para un diagnóstico y tratamiento adecuados. La duración, intensidad y patrón de los episodios maníacos y depresivos varían entre individuos. La "Biblia" de la Psiquiatría, el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición), establece los criterios diagnósticos que los profesionales de la salud mental utilizan para evaluar la presencia del trastorno bipolar. Sin embargo, debido a la naturaleza subjetiva de los síntomas, el diagnóstico preciso puede ser un desafío.

Tipos de Trastorno Bipolar: Explorando sus Variantes

El trastorno bipolar, una condición psiquiátrica compleja, se manifiesta en diferentes formas y grados de intensidad. Los profesionales de la salud mental han identificado varios tipos de trastorno bipolar, cada uno con características distintivas que influyen en la experiencia del individuo. A continuación, se describen los tipos principales: 1. Trastorno Bipolar Tipo I: Este tipo se caracteriza por la presencia de episodios maníacos completos, durante los cuales el individuo experimenta un aumento significativo de la energía, impulsividad y euforia. Estos episodios pueden durar al menos una semana y pueden alternar con episodios depresivos mayores. Los episodios maníacos en el Trastorno Bipolar Tipo I pueden ser tan intensos que pueden requerir hospitalización para garantizar la seguridad del paciente. 2. Trastorno Bipolar Tipo II: En este caso, los episodios maníacos no son tan pronunciados como en el Tipo I, pero existen episodios hipomaníacos, que son menos graves pero aún implican un aumento de la energía y el estado de ánimo. Los episodios hipomaníacos se intercalan con episodios depresivos mayores. El Trastorno Bipolar Tipo II a menudo puede ser más difícil de diagnosticar debido a la naturaleza menos extrema de los episodios maníacos. 3. Ciclotimia: También conocida como trastorno ciclotímico, esta variante implica un patrón crónico de fluctuaciones entre síntomas hipomaníacos y depresivos más leves. Aunque los síntomas no son tan intensos como en los tipos I y II, la ciclotimia puede afectar significativamente la vida cotidiana de una persona a lo largo del tiempo. 4. Otras Variantes: Además de los tipos principales mencionados anteriormente, existen variaciones menos comunes del trastorno bipolar, como el trastorno bipolar inducido por sustancias (causado por el consumo de drogas o alcohol) y el trastorno bipolar no especificado (cuando los síntomas no cumplen plenamente con los criterios de los tipos anteriores pero aún afectan el funcionamiento). Comprender estas distintas variantes del trastorno bipolar es fundamental para un diagnóstico y tratamiento precisos. Cada tipo presenta desafíos únicos y requiere enfoques de tratamiento adaptados a las necesidades individuales del paciente. Un diagnóstico adecuado por parte de un profesional de la salud mental y un plan de tratamiento personalizado son esenciales para ayudar a las personas a gestionar los síntomas y mejorar su calidad de vida.

Tratamiento y Manejo

El tratamiento del trastorno bipolar es integral y suele combinar terapias farmacológicas y psicoterapéuticas buscando así abordar tanto los síntomas agudos como los aspectos crónicos, permitiendo a los pacientes llevar una vida más equilibrada y funcional.

Los medicamentos juegan un papel fundamental en el tratamiento del trastorno bipolar, los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y los anticonvulsivos, se utilizan comúnmente para controlar los episodios maníacos y depresivos así como prevenir las recaídas. Los antidepresivos y los antipsicóticos atípicos también pueden ser parte del régimen de tratamiento para manejar los síntomas depresivos y maníacos respectivamente.


Con relación a las terapias, la psicoterapia desempeña un papel crucial en el manejo de esta condición. La terapia cognitivo-conductual ( TCC) se ha mostrado efectiva al ayudar a los pacientes a identificar patrones de pensamiento que obstaculizan su proceso de realización implementando estrategias que permitan desarrollar habilidades de afrontamiento. Por otro lado, la terapia interpersonal también juegan un papel importante en el manejo de la enfermedad al ayudar al individuo a desarrollar estrategias para enfrentar los síntomas, mejorar la regulación emocional y fomentar una mayor comprensión de su condición superando así las dificultades que a menudo acompañan al trastorno.

Es esencial destacar que el tratamiento integral requiere una evaluación cuidadosa y personalizada, ya que cada individuo experimenta el trastorno bipolar de manera único, según su contexto, redes de apoyo y condición socio-económica etc. Los pacientes deben trabajar en colaboración con los profesionales de la salud mental para desarrollar un plan de tratamiento que se ajuste a sus necesidades específicas y a su historia clínica.


Estrategias de Autocuidado: Manejo de Síntomas en la Vida Diaria.


El Trastorno Bipolar, requiere de estrategias de autocuidado efectivas para ayudar a las personas afectadas a manejar los síntomas en su vida diaria. Estas estrategias pueden desempeñar un papel fundamental en el control de los episodios maníacos y depresivos, así como en la mejora de la calidad de vida.


Una de las principales estrategias de autocuidado para el manejo del Trastorno Bipolar implica la creación y el mantenimiento de una rutina estable. Mantener horarios regulares para dormir, comer y realizar actividades diarias puede contribuir significativamente a la estabilización del estado de ánimo. Además, establecer una estructura en la rutina ayuda a prevenir la intensificación de los síntomas y a reducir la posibilidad de recaídas.


La gestión del estrés también es esencial en el autocuidado de personas con Trastorno Bipolar. Técnicas de relajación, como la meditación y la respiración profunda, pueden ayudar a reducir la ansiedad y el impacto de los factores estresantes en el estado de ánimo. La práctica regular de estas técnicas puede ser beneficiosa tanto durante los episodios maníacos como depresivos.


El apoyo social y la comunicación abierta son pilares clave en el manejo de síntomas del Trastorno Bipolar. Mantener líneas de comunicación abiertas con amigos, familiares y profesionales de la salud mental permite que las personas afectadas se sientan respaldadas y comprendidas. La participación en grupos de apoyo también puede brindar un espacio seguro para compartir experiencias y obtener consejos prácticos de quienes enfrentan desafíos similares.


Además, la atención al estilo de vida es crucial. La actividad física regular ha demostrado tener efectos positivos en el estado de ánimo y puede contribuir a la estabilidad emocional. Una dieta balanceada y la evitación de sustancias como el alcohol y las drogas también pueden tener un impacto significativo en la gestión de los síntomas.


El Impacto en las Relaciones Interpersonales y la Vida Laboral para el Trastorno Bipolar:


Esta condición puede ejercer un impacto significativo en las relaciones interpersonales y la vida laboral de quienes la padecen.


En el ámbito de las relaciones interpersonales, el Trastorno Bipolar puede dar lugar a desafíos considerables. Durante los episodios maníacos, los individuos pueden mostrar un aumento en la sociabilidad, la creatividad y la energía, lo que podría conducir a interacciones sociales más intensas e incluso a comportamientos arriesgados. Sin embargo, estos momentos de manía también pueden generar tensiones, ya que la euforia extrema puede dificultar la comunicación efectiva y el entendimiento mutuo. Por otro lado, los episodios depresivos pueden llevar a la retirada social, afectando la capacidad de mantener relaciones y participar en actividades sociales.


En el entorno laboral, el impacto del Trastorno Bipolar puede ser profundo. Durante los episodios de manía, las personas pueden experimentar un aumento en la energía y la creatividad, lo que podría manifestarse en un rendimiento laboral inicialmente impresionante. Sin embargo, esta euforia excesiva puede llevar a la toma de decisiones impulsivas y a la sobreestimación de las habilidades, lo que a la larga podría afectar la calidad del trabajo y las relaciones con los colegas. Por otro lado, los episodios depresivos pueden resultar en una disminución significativa de la energía, la concentración y la motivación, lo que dificulta el cumplimiento de responsabilidades laborales y la interacción con los demás.


Es fundamental destacar que, si bien el Trastorno Bipolar puede generar desafíos en las relaciones interpersonales y la vida laboral, la búsqueda de tratamiento adecuado puede marcar una diferencia significativa. La terapia psicológica y la medicación pueden ayudar a estabilizar los cambios de humor, permitiendo un mayor control sobre las interacciones sociales y el desempeño laboral. Además, contar con el apoyo y la comprensión de amigos, familiares y empleadores puede ser crucial para mitigar los efectos negativos de esta condición en la vida cotidiana.


Rompiendo el Estigma: Promoviendo la Conciencia y la Empatía sobre el Trastorno Bipolar


En la sociedad contemporánea, el trastorno bipolar sigue siendo un tema rodeado de mitos y malentendidos. Sin embargo, la importancia de romper el estigma que rodea a esta condición es crucial para promover una comprensión más profunda y una empatía genuina hacia quienes la experimentan. A través de la educación y la divulgación, es posible arrojar luz sobre los aspectos complejos y a menudo incomprendidos del trastorno bipolar.

La falta de conocimiento y comprensión sobre el trastorno bipolar a menudo lleva a la estigmatización de las personas que lo padecen. Se les puede percibir como impredecibles o peligrosos, lo que a su vez puede dificultar que busquen ayuda y apoyo. Es esencial abordar esta estigmatización a través de la educación, fomentando un diálogo informado sobre el trastorno bipolar y sus efectos en la vida de las personas.


La promoción de la conciencia implica desafiar los estereotipos erróneos asociados con el trastorno bipolar. En lugar de centrarse en los aspectos negativos, es importante reconocer que muchas personas que viven con esta afección han logrado gestionarla exitosamente con el tratamiento adecuado y el apoyo adecuado. Compartir historias de recuperación y éxito puede desempeñar un papel vital en la lucha contra el estigma.

La empatía también juega un papel fundamental en la creación de una sociedad más comprensiva hacia el trastorno bipolar. Al tratar a las personas con trastorno bipolar con compasión y respeto, se fomenta un ambiente en el que se sientan seguras al hablar sobre sus experiencias y buscar ayuda sin temor al juicio. Mostrar empatía implica reconocer que el trastorno bipolar es una afección médica legítima y que quienes la padecen merecen apoyo y tratamiento igual que cualquier otra enfermedad.

En resumen, romper el estigma en torno al trastorno bipolar es esencial para promover una sociedad más inclusiva y compasiva. A través de la educación, la promoción de la conciencia y la práctica de la empatía, podemos contribuir a un cambio positivo en la percepción de esta afección mental. Al hacerlo, brindamos a las personas que viven con trastorno bipolar la oportunidad de vivir una vida plena y significativa, libres de la carga del estigma y la discriminación.

El trastorno bipolar representa un desafío clínico y científico significativo. Sus oscilaciones entre manía y depresión hacen que el diagnóstico y el tratamiento sean cruciales para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. Aunque se ha avanzado en la identificación de factores genéticos y ambientales, así como en la comprensión de los síntomas, el trastorno bipolar sigue siendo objeto de investigación y exploración en la búsqueda de un mayor entendimiento y mejores enfoques terapéuticos.

El trastorno bipolar, a menudo malinterpretado y estigmatizado, es una condición mental compleja que afecta a millones de personas en todo el mundo. Romper el estigma asociado a este trastorno es esencial para fomentar la comprensión y empatía hacia quienes lo padecen. Reconocer que el trastorno bipolar no define a una persona, sino que es solo una parte de una experiencia, puede ayudar a crear una sociedad más inclusiva y solidaria.


El impacto en las relaciones interpersonales es innegable. Los altibajos emocionales pueden crear desafíos en la comunicación y la estabilidad emocional. Pero con educación y apoyo, las relaciones pueden fortalecerse. Los seres queridos desempeñan un papel crucial al aprender sobre la condición y brindar apoyo incondicional.

En el ámbito laboral, el trastorno bipolar puede presentar obstáculos, pero también puede llevar a un pensamiento creativo y una intensa productividad durante los periodos de euforia, la apertura en el lugar de trabajo sobre la salud mental, así como el acceso a ajustes razonables, puede permitir que las personas con trastorno bipolar prosperen profesionalmente.


Las estrategias de autocuidado son fundamentales para quienes viven con trastorno bipolar. Mantener una rutina regular, dormir lo suficiente, hacer ejercicio etc. Puede marcar la diferencia. La terapia y la medicación, también juegan un papel vital.

Desterrar el estigma, nutrir relaciones comprensivas, abordar desafíos laborales y adoptar medidas de autocuidado son pilares claves para aquellos que viven con trastorno bipolar. Al trabajar juntos para comprender, apoyar y educar, podemos construir un entorno en el que todas las personas, independientemente de su diagnóstico, puedan alcanzar su máximo potencial y llevar vidas plenas y significativas.





Créditos y referencias

  • American PsychologicalAssociation [APA]. (2014). Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).

  • Morrison, James, autor. DSM-5: guía para el diagnóstico clínico / James Morrison ; traductor Gabriela Enríquez Cotera. –- 1a edición. –- México, D.F. :Editorial El Manual Moderno, 2015.

  • Imagen de: https://unsplash.com/es/fotos/XpYxzlbqFZK?utm_source=unsplash&utm_medium=referral&utm_content=creditShareLinK






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