La Batalla Invisible: Cómo el Síndrome de Fatiga Crónica Desafía la Empatía del Mundo
- Akasha Colombia
- 31 jul 2023
- 7 Min. de lectura
¡Bienvenidos a nuestro blog de Akasha Colombia!
En esta entrada, queremos abordar un tema que afecta a muchas personas y que, a menudo, pasa desapercibido para la sociedad: el síndrome de fatiga crónica y su invisibilidad. Si alguna vez te has sentido exhausto sin motivo aparente o has experimentado una fatiga que no desaparece, este artículo es para ti. El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad invisible que afecta profundamente la vida de quienes la padecen. A simple vista, quienes la sufren pueden lucir perfectamente normales, pero están lidiando con una fatiga extrema y debilitante que no se alivia con el descanso.
Acompáñanos para aprender más sobre el síndrome de fatiga crónica (SFC) y cómo podemos crear conciencia sobre esta condición invisible que merece ser reconocida y detectada.
¡Comencemos esta travesía hacia la comprensión y la esperanza! Sigue leyendo para descubrir la verdad detrás del síndrome de fatiga crónica y cómo podemos marcar la diferencia.

¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?
El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad invisible que afecta a muchas personas en todo el mundo. Lo llamamos invisible porque, a simple vista, quienes lo padecen pueden lucir perfectamente normales, pero en realidad están lidiando con una fatiga extrema que no se alivia con el descanso.
Esta fatiga no es como el cansancio común después de un día largo o de hacer ejercicio. Es una fatiga debilitante que puede durar por más de seis meses y afecta la vida cotidiana de quienes la sufren. A menudo, las personas con SFC se sienten agotadas incluso después de actividades ligeras o rutinarias.
Además de la fatiga, el síndrome de fatiga crónica puede venir acompañado de otros síntomas, como dolores musculares y articulares, problemas de memoria y concentración, dolores de cabeza y dificultades para dormir. Estos síntomas varían de persona a persona y pueden empeorar después de un esfuerzo físico o mental.
Aunque aún no se conoce la causa exacta del SFC, se cree que factores como infecciones virales, problemas del sistema inmunológico, trastornos hormonales y estrés pueden estar involucrados en su desarrollo.
El síndrome de fatiga crónica puede ser frustrante porque muchas veces no se comprende adecuadamente, ya que sus síntomas no son visibles externamente. Esto puede llevar a que quienes lo padecen se sientan incomprendidos o incluso cuestionen si su fatiga es real.
¿Cuáles son las diferencias entre el SFC y la fatiga crónica general?
La fatiga crónica general es una condición en la que una persona experimenta fatiga constante o persistente durante un período prolongado, como semanas o meses. Esta fatiga puede ser causada por diversas razones, como falta de sueño adecuado, estrés, una enfermedad pasada o cualquier otra afección médica subyacente. A menudo, descansar y llevar un estilo de vida saludable pueden ayudar a mejorar la fatiga crónica general.
Por otro lado, el síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad más compleja y específica. Se caracteriza por una fatiga extrema y debilitante que no mejora con el descanso y persiste durante más de seis meses. Además de la fatiga, el SFC suele estar asociado con otros síntomas que pueden empeorar después de realizar esfuerzos físicos o mentales.
La principal diferencia entre ambas condiciones radica en la intensidad y duración de la fatiga: mientras que en la fatiga crónica general la persona puede sentirse cansada y desmotivada, en el SFC la fatiga es mucho más profunda, afectando gravemente la calidad de vida y la capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.
Otro aspecto importante es que el SFC es una enfermedad específica con criterios de diagnóstico establecidos, mientras que la fatiga crónica general es un término más general que puede utilizarse para describir fatiga prolongada sin una causa médica clara. Resumiendo:

¿Cómo se diagnostica el SFC?
El diagnóstico del síndrome de fatiga crónica (SFC) puede ser un proceso complejo, ya que no existe una prueba específica que confirme la presencia de esta enfermedad. En cambio, el diagnóstico se basa en la evaluación y la exclusión de otras posibles condiciones médicas que pueden causar síntomas similares. Así, tu médico mirará lo siguiente:
1. Historial médico y síntomas detallados: El primer paso es una historia clínica, donde el médico te preguntará acerca de tus síntomas, su duración, patrón de aparición y cómo influye en tu vida cotidiana. La fatiga extrema y debilitante que persiste durante al menos seis meses es uno de los síntomas clave del SFC. También se investigarán otros síntomas asociados, como dolores musculares y articulares, problemas de memoria y concentración, dolores de cabeza, entre otros.
2. Exclusión de otras enfermedades similares: Dado que los síntomas del SFC pueden ser muy parecidos a los de otras condiciones médicas, es necesario descartar enfermedades que pueden estar causando los síntomas. El médico realizará exámenes físicos, pruebas de laboratorio y posiblemente otras pruebas específicas para descartar condiciones médicas que puedan explicar los síntomas, como trastornos autoinmunes, infecciones, problemas hormonales, enfermedades neurológicas, entre otras.
3. Criterios diagnósticos: Para confirmar el diagnóstico de SFC, se utilizan los criterios establecidos por expertos médicos, como los criterios de Fukuda o los criterios de Canadá. Estos criterios se basan en la presencia y duración de los síntomas, así como en la exclusión de otras condiciones médicas. Debes cumplir con ciertos criterios específicos para que se pueda hacer el diagnóstico de SFC.
4. Evaluación del impacto: Además de los síntomas físicos, el médico también evaluará el impacto que el SFC tiene en tu vida diaria, incluyendo cómo afecta tu capacidad para trabajar, estudiar, socializar y realizar actividades cotidianas.
5. Consulta con especialistas: En algunos casos, el médico puede derivarte a otros especialistas para descartar o tratar posibles problemas relacionados con los síntomas.
Es importante tener en cuenta que el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica puede llevar tiempo, ya que se deben descartar otras condiciones médicas antes de llegar a una conclusión.
Entonces... ¿Cómo se trata esta enfermedad?
Manejo de síntomas: El tratamiento se enfoca en abordar los síntomas específicos que evolucionan al paciente. Por ejemplo, se pueden recetar medicamentos para tratar el dolor, mejorar el sueño o controlar otros síntomas asociados, como dolores de cabeza o problemas de concentración.
Terapia de ejercicio y fisioterapia: A pesar de la fatiga, el ejercicio puede ser mejorado en el SFC. Se recomienda un enfoque gradual y adaptado a las capacidades del paciente. Un fisioterapeuta puede guiar al paciente para realizar ejercicios adecuados y mejorar la fuerza y la resistencia física.
Educación y manejo de la enfermedad: Es esencial que el paciente y sus seres queridos comprendan el síndrome de fatiga crónica y cómo afecta la vida diaria. La educación sobre la enfermedad puede ayudar a establecer expectativas realistas y a adoptar estrategias de manejo adecuadas.
Manejo del sueño: El insomnio y otros trastornos del sueño son comunes en el SFC. Mejorar los hábitos de sueño y utilizar técnicas de higiene del sueño puede ayudar a aliviar los problemas de descanso.
Manejo del estrés: El estrés puede exacerbar los síntomas del SFC, por lo que aprender técnicas de relajación y adoptar estrategias para reducir el estrés puede ser mejorarlo.
Apoyo emocional y psicológico: El SFC puede tener un impacto significativo en la salud emocional del paciente. Contar con un apoyo emocional adecuado (psicoterapia) y posiblemente participar en grupos de apoyo puede ser de gran ayuda.
Recuerda que cada paciente es único y el tratamiento debe ser personalizado.
La atención médica multidisciplinaria, involucrando a médicos especialistas, terapeutas y otros profesionales de la salud, puede ser esenciales para abordar todos los aspectos del síndrome de fatiga crónica y mejorar la calidad de vida del paciente.
Siempre es importante trabajar en estrecha colaboración con un equipo médico calificado para el manejo adecuado de esta enfermedad.
¿Hay algo que yo pueda hacer para sentirme mejor?
Como paciente con síndrome de fatiga crónica (SFC), hay varias medidas que puedes tomar para mejorar tu calidad de vida y hacer frente a los síntomas:
Edúcate y comprende: Aprende más sobre el SFC para entender mejor tu condición y sus síntomas. Esto te ayudará a establecer expectativas realistas y a tomar decisiones informadas sobre tu tratamiento y cuidado.
Establece un ritmo de actividad adecuado: Es fundamental encontrar un equilibrio entre actividad y descanso. Escucha a tu cuerpo y evita forzar actividades cuando te sientes muy cansado. Divide las tareas en pequeñas partes y descansa cuando sea necesario.
Ejercicio gradual: Aunque puede ser difícil, el ejercicio gradual y adaptado a tus capacidades puede ayudar a mejorar tu resistencia y fuerza. Consulta con un fisioterapeuta o profesional de la salud para diseñar un programa de ejercicio adecuado para ti.
Manejo del estrés: El estrés puede empeorar los síntomas del SFC, por lo que es importante adoptar técnicas de manejo del estrés, como la meditación, la respiración profunda y la psicoterapia.
Alimentación saludable: Mantén una dieta equilibrada y saludable. Evite saltarte comidas y asegúrese de obtener los nutrientes necesarios para mantener su energía.
Higiene del sueño: Intente mantener un horario de sueño regular y adopte hábitos saludables de sueño para mejorar la calidad de su descanso.
Pide ayuda y apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda a amigos, familiares o profesionales de la salud. El apoyo emocional y el cuidado de tus seres queridos pueden marcar una gran diferencia en tu bienestar.
Lleva un registro de tus síntomas: Mantén un diario para registrar tus síntomas y actividades diarias. Esto te ayudará a identificar patrones y factores desencadenantes, lo que puede facilitar el manejo de la enfermedad.
Participar en grupos de apoyo: Unirte a grupos de apoyo para personas con SFC puede proporcionarte un espacio seguro para compartir experiencias y obtener consejos valiosos.
Comunica tus necesidades: No dudes en comunicar tus necesidades y acude a tus seres queridos, "colegas de enfermedad" o profesionales de la salud. Una buena comunicación puede facilitar el entendimiento y el apoyo.
Recuerda que cada persona con SFC puede tener necesidades y desafíos diferentes, por lo que es esencial encontrar las estrategias que funcionan mejor para ti. Trabajar en colaboración con un equipo médico y seguir sus recomendaciones también es fundamental para manejar el SFC de manera efectiva. ¡No te rindas y busca el apoyo necesario para mejorar tu calidad de vida!
En Akasha Colombia estamos aquí para ayudarte, no dudes en contactarnos.

Créditos:
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